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GALARDONES y DISTINCIONES

La victoria alcanzada en Valmy por los revolucionarios franceses frente a una coalición de Prusia y del Imperio austriaco, el 20 de septiembre de 1792, es un hito histórico fundamental dado de que del resultado de dicha batalla se estaba poniendo en gran medida en juego el éxito o el fracaso de la Revolución Francesa. Afortunadamente para el éxito de la Revolución y para el inicio del final del absolutismo, los franceses consiguieron la victoria.  Por parte de Francia lucharon 47.000 soldados y por parte de los autroprusianos combatieron 35.000 efectivos. Hubo 300 muertos por parte francesa y 184 por parte prusiana y austriaca. El mando de las tropas francesas correspondió al general Charles François Dumouriez y el de las prusianas al Duque de Brunswick. A las órdenes directas de Dumoriez luchó el mariscal de campo venezolano Francisco Miranda que luego participaría en la independencia de los países americanos.

La historia ha construido el mito de que el entusiasmo y el ardor revolucionario habían sido el motivo fundamental de la victoria de Valmy. La realidad es que en la batalla lucharon tropas altamente profesionales dotadas de una artillería moderna y eficaz que fue manejada con pericia por los soldados franceses. De no haber existido esa profesionalidad y armamento, por mucho entusiasmo que hubieran puesto los revolucionarios franceses, es muy posible que Valmy se hubiera saldado con un fracaso para la Revolución.

El 21 de septiembre de 1792, al día de siguiente de la Batalla de Valmy, la monarquía francesa fue abolida y declarada la Primera República Francesa. La muerte de las monarquías absolutas comenzó con esta importante victoria.


El entusiasmo y la pasión son importantes valores que conviene tener muy en cuenta a la hora de alcanzar determinados objetivos por una organización. Ahora bien, dicho esto, sólo con pasión y entusiasmo no se suelen alcanzar los objetivos deseados; además, se necesitan organización, tenacidad, profesionalidad, recursos, conocimiento y pericia. Sin éstos, el entusiasmo y la pasión serán insuficientes.

Pretender que una empresa o institución funcione a base de entusiasmo es una quimera que no llevará a ninguna parte. Sin organización y sin burocracia no es posible hacer que una organización de una determinada dimensión funcione. José Antonio Marina en Creación Económica nos trae a colación un texto claramente indicativo de lo señalado: "Ford despreciaba las técnicas organizativas por considerarlas burocráticas. Decía lo siguiente: "Suelen traducirse en un organigrama espléndido y enorme. Cuesta seis semanas que el mensaje de un hombre situado en el extremo inferior izquierdo del organigrama llegue al presidente". Le interesaban las técnicas de producción (las cadenas de montaje). A pesar de su carisma fue perdiendo cuota de mercado. Para cuando estalló la Segunda Guerra mundial, su cuota de mercado había descendido del 60 al 20%. Mientras tanto la de General Motors había pasado del 12 al 50%. John P.Sloan, su presidente, había impuesto una nueva tecnología de organización".

Sólo con organización y profesionalidad podrá una empresa o institución alcanzar el éxito.



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