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El automóvil ha sido uno de los inventos más impactantes de la historia de la humanidad. Sus repercusiones económicas y sociales han sido de una enorme trascendencia pudiéndose afirmar con rotundidad que los mayores cambios de la sociedad del siglo XX se han debido, en gran parte, a la invención del automóvil y a su espectacular desarrollo tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. La sociedad occidental no podría entenderse ni concebirse sin la existencia del automóvil y parece que así seguirá siendo en el siglo XXI.

Los primeros automóviles se desarrollaron en el siglo XVIII basándose su tecnología en las máquinas de vapor. Cabe destacar el ideado y construido por Nicolas-Joseph Cugnot (1725-1804). Fue diseñado para transportar piezas de artillería. El Fardier, como lo llamó Cugnot, comenzó a circular por las calles de París en 1769.

El primer automóvil con tecnología de combustión interna fue construido por Karl Benz en 1885 en Mannheim. Benz lo patentó el 29 de enero de 1886 y empezó a producirlo en 1888. Poco después, Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach, de Stuttgart, diseñaron un automóvil con similar tecnología en 1889.

Desde un punto de vista organizativo, económico y social, no cabe la menor duda que el coche que ocasionó el mayor impacto en el desarrollo del automóvil fue el diseñado y fabricado por Henry Ford, el denominado Ford T. A lo largo de 18 años, desde 1909 hasta 1927, se produjeron más de 16 millones de unidades. Durante 45 años el récord del Ford T no fue superado. Habría que llegar a la producción del Wolkswagen Escarabajo, del que se llegaron a construir 22 millones de unidades entre 1945 y 2000, y al Golf, 19 millones entre 1974 y 2000, para superar la marca de Ford.

Ford aplicó las técnicas inventadas por su amigo Frederick Taylor aplicando con total éxito la producción en cadena, la estandarización y la industrialización de procesos. Ford decía que el público podía comprar un Ford T de cualquier color siempre que fuera negro. Además tuvo la habilidad de proporcionar a sus trabajadores unos salarios muy altos para la época - 5 dólares al día - lo que generó una demanda para la venta de los Ford T.

Desde el Ford T la evolución de la producción de automóviles ha sido espectacular y hoy el cliente puede elegir su coche con una total flexibilidad de acuerdo a sus gustos y necesidades, sin que por ello se haya perdido la productividad y la estandarización en su proceso de fabricación.

 

Podríamos concluir señalando que el automóvil ha alcanzado unos niveles estéticos impresionantes. Habría que recordar el manifiesto del Futurismo, redactado cor Marinetti, en que se proclama que un automóvil lanzado a toda velocidad y con sus motores rugiendo es más hermoso que la Victoria de Samotracia.


La fabricación de automóviles, de acuerdo al sistema tayloriano de producción en serie y estandarización, ha sido una constante a partir de entonces y no sólo por lo que se refiere a los coches sino a la fabricación de cualquier producto industrial. Ello ha supuesto que la productividad de la fabricación de productos industriales haya sido muy alta. Lamentablemente no ha ocurrido lo mismo con la producción de servicios en que el taylorismo sigue en gran medida ausente.

Es de destacar que la informática, que debería haber sido avanzadilla de la estandarización de procesos, sigue estando muy atrasada, siendo, en gran medida, la producción artesanal la que sigue dominando la forma de desarrollar aplicaciones informáticas. Es imprescindible un cambio total de mentalidad y de forma de trabajar para que también en la informática se puedan implantar sistemas taylorianos de producción capaces de alcanzar niveles de productividad similares a los de la producción industrial.

No se puede continuar desarrollando aplicativos por analistas y programadores que tienen mentalidad de artistas y que rechazan ajustarse a métodos de producción industrial. Los directivos informáticos deberían ser los primeros en estar mentalizados en la plena necesidad de buscar procedimientos mucho más modernos de producción informática.

¿Cómo hacerlo? Desde luego no es fácil, pero al menos se debería estandarizar todo lo que es la producción de aplicativos de características comunes para todas las organizaciones. El usuario tendría que ceder en sus "caprichos" y aceptar unos determinados estándares de desarrollo y de producción sin los cuales será imposible avanzar. La reutilización de componentes tendría que ser algo que habría que desarrollar a fondo. También supondría un importante paso intensificar la utilización de ERP,s para aumentar la industrialización de la gestión de los sistemas de información. Ello implica cesión y disciplina por parte de los usuarios.



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