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GALARDONES y DISTINCIONES

Para todos los que defendemos la igualdad de todas las personas y para los que nos consideramos ciudadanos del mundo y que detestamos los privilegios, la exclusividad y los nacionalismos vengan de donde vengan, la elección de Obama como presidente de los Estados Unidos de América supuso un enorme motivo de satisfacción que hizo que volviésemos a creer un poco en la humanidad.

El triunfo de Obama ha constituido un gran paso para el mundo, sobre todo al tratarse de la elección democrática del presidente del país más importante del mundo y del país que tenía una historia significativa de xenofobia y racismo. Es asombrosa la capacidad y flexibilidad de ese gran país para superar atavismos fuertemente enraizados durante muchos años en la población; en Europa hubiera sido muy difícil superar situaciones similares al triunfo de Obama.

Hay quién dice que cuando se podrá auténticamente medir si de verdad se ha superado el racismo es cuando sea elegido un presidente de los EEUU que además de ser color sea poco o nada inteligente. Por el momento está demostrado que se ha dado el importante paso de que se haya elegido a un presidente de color muy inteligente; ya veremos si se supera la prueba de fuego de que algún día los americanos elijan a un presidente de color que además sea una tanto limitado. Desde luego presidentes blancos limitados sí los ha habido. Ahora bien, en cualquier caso, lo importante es ir avanzando y el fenómeno Obama es algo que era difícilmente esperable, por no decir increíble, no hace muchos años.  


Lamentablemente, parece que en España está ocurriendo algo bastante distinto. En lugar de avanzar se ha retrocedido. Hace años, el acceso al funcionariado era una vía que, aplicando los principios de mérito y capacidad, funcionaba bastante bien y muchos ciudadanos sin amistades ni parentesco con los poderosos podían acceder a trabajar en la Administración Pública. Todos los años se convocaban oposiciones a los distintos cuerpos y los nuevos egresados de la universidad, de la enseñanza secundaria o de la formación profesional podían, mediante el estudio y el esfuerzo, ingresar en la Administración.

Ahora las oposiciones libres han desparecido prácticamente; ya no se puede acceder al funcionariado. El argumento para no convocar oposiciones es que no hay crédito y que hay que recortar gastos a costa de lo que sea. Donde no hay recortes es en las empresas públicas en las que se puede contratar a amigos y parientes sin ningún problema. No hay dinero para nuevos funcionarios a través del sistema de oposiciones libres y trasparentes, pero sí hay dinero para contratar a asesores, a amigos y a parientes a través de empresas públicas. Es decir, el mundo al revés. Las comunidades autónomas y los ayuntamientos son los que han dado ejemplos clamorosos de la lamentable forma de actuar en la contratación de personal para las administraciones públicas. En una entrevista en televisión, la actual alcaldesa de Jerez ponía de manifiesto que cuando ella llegó a la alcaldía se encontró con que de los 2.000 funcionarios con que contaba el ayuntamiento 400 eran hermanos; desde luego todo un récord difícil de igualar; el nepotismo sigue estando más presente y más fuerte que nunca en España.   

No es fácil, en muchos casos, captar las auténticas ventajas que puede ofrecer un determinado producto o servicio y por ello hay que dedicar una especial atención a la realización de un fino análisis para determinar su auténtica valía y, sobre todo, para establecer que partes del producto o servicio son las más sobresalientes, novedosas y capaces de mejorar nuestra organización.
No podemos fiar de que el producto venga avalado por una buena firma porque, si bien ello nos dará una cierta garantía, también es cierto que puede haber partes o componentes del producto que carezcan de interés. Recuerdo hace varios años que, visitando en el Prado la más importante exposición que nunca se haya hecho sobre Velázquez, estaba contemplando el más conocido retrato de la infanta Margarita, más tarde emperatriz de Alemania, y escuché el comentario de dos visitantes al mencionado cuadro cuando señalaban que la mayor virtud del retrato era la maravillosa expresión del rostro de la infanta. Permanecí unos minutos más ante el cuadro y una vez que los mencionados visitantes ya se habían alejado, llegaron otros dos visitantes, uno de los cuales era un famoso crítico y erudito velazqueño, el cual comentó a su amigo que lo más valioso del cuadro y donde se veía la impronta del genio sevillano era en el traje de la infanta y en el famoso pañuelo blanco que destacaba transparente sobre la falda roja de la infanta. A continuación, añadió, que la cara no tenía mucho valor y que sería obra de algún discípulo del taller. En el mismo sentido se puede señalar que hay ensayos eruditos que justificaron la calidad de las «Hilanderas» a partir de las medidas áureas y matemáticamente perfectas del ojo de buey que estaba en el cuadro hasta que se descubrió que el famoso ojo de buey fue un añadido del siglo XVIII. Hoy este añadido, hace ya bastantes años, ya no está en las «Hilanderas»


Estas enseñanzas me han resultado siempre muy válidas para tener siempre cuidado en ser capaz de valorar lo que tiene un auténtico interés y saber separar el trigo de la paja y la ganga de la mena. Sólo el que permanece en un constante reciclado tecnológico podrá evaluar con acierto que es lo que vale en un determinado producto, distinguiendo la hojarasca que, en la mayoría de los casos proporciona el marketing, de lo auténticamente valioso.
Un ejemplo de lo que parecía que era un producto cuando se anunció y de lo que en realidad ha sido lo tenemos con el network computer. Cuando fue anunciado parecía que iba a acabar en 6 meses con los ordenadores personales y ocho años después se ha desvanecido como los viejos militares según la famosa frase del general Mc Arthur. Adams Scott, el perspicaz creador de Dilbert, hablando del network computer, decía que: «es bla, bla, bla, Java, bla, bla, asalto a Microsoft, bla, bla, sin disco duro, bla, bla, Larry Ellison». (1)
Cuando se está atento a todas las novedades que surgen en el mercado TI y se observan sus funcionalidades se está en la misma situación que el experto en arte que con una sola ojeada sabe distinguir un Goya de un Vicente López o un Velázquez de un Juan Bautista del Mazo.

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