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Comentarios TIC diarios sobre monumentos históricos extraídos
de la Agenda DINTEL 2014
de Pedro Maestre Yenes, editada por Fundación DINTEL

Foto: fotoMadrid.com; Autor: Alejandro Álvarez PeñafielEl Hotel Palacio del Retiro está situado en la señorial Calle de Alfonso XII número 12, esquina con la Calle Montalbán. Antes de convertirse en hotel fue residencia de la familia y Oriol y, posteriormente, sede de algunas de sus empresas. El edificio fue promovido, diseñado y construido por José Luis Oriol Urigüen - perteneciente a la alta burguesía vasca - entre los años 1913 y 1914. José Luis Oriol fue, además de empresario eléctrico y ferroviario, arquitecto. Al lado del hotel está situado el Palacete del Conde de la Puebla del Maestre que, construido en 1918, fue diseñado por Victoriano Ortiz Fernández.

En 2002 se procedió a iniciar su rehabilitación para ser destinado a hotel. El proyecto correspondió a Miguel de Oriol e Ibarra, alguna de cuyas realizaciones más conocidas son la Torre Europa de AZCA y la rehabilitación de la Plaza de Oriente. En octubre de 2004 fue inaugurado con el nombre de Hotel Palacio del Retiro, perteneciendo a la conocida cadena hotelera AC.

La conservación de su fachada y de las zonas más nobles de su interior ha sido magnífica. Además se ha compatibilizado el historicismo del espléndido edificio con la modernidad de sus salones y habitaciones. Baste recordar que en ellas cuelgan obras como las de Roy Lichtenstein, el famoso autor del pop-art.


Hay una tendencia en el campo de la hostelería, y también en otros muchos campos, a que surjan proyectos de pequeños pero espléndidos hoteles. En general, a la hora de desplazarse por todo el mundo, son muy valorados por los clientes más exigentes. El típico enorme hotel de varios cientos o incluso miles de habitaciones está superado y tiende a producir un rechazo a consecuencia de que el viajero no disfruta cuando se le ubica en un entorno fuera de la escala humana. Recuerdo que en un viaje a la Unión Soviética, hace ya muchos años, nos alojaron en el entonces enorme Hotel Rusia de Moscú, del que se decía que contaba con 6.000 habitaciones. La angustia que se experimentaba en el citado monstruo era mayúscula. Con el paso de los años el éxito del pequeño hotel no ha dejado de crecer. El éxito de los pequeños hoteles rurales es una muestra de lo que se acaba de señalar.

Hace ya muchos años el ensayista alemán Schumacher escribió una famosa obra de gran éxito titulada Small is beautiful. El acertado título ponía en evidencia lo adecuado de buscar soluciones pequeñas siempre que ello fuera posible.

Una de las ventajas de los constructos virtuales es que, si están bien diseñados, podrán dar la sensación de estar en un mundo "small" aunque en realidad no sea así. El movernos a través de espacios cerrados y ventanas controlables dará una sensación de confortabilidad que podrá logarse a través de diseños bien realizados sin perder para nada la gestión integral de un enorme conjunto de datos e informaciones. Un enorme hotel o un enorme hospital no se podrá disimular; sin embargo, un enorme cosntructo de información virtual podrá diseñarse de modo y manera que cada usuario se sienta en una auténtica filosofía small beautiful. No hay que desaprovechar esta oportunidad.

Foto: Wikipedia; Autor: Luis García (Zaqarbal)El Hotel Ritz se inauguró en 1910, dos años antes que el Palace. Sin la grandiosidad y dimensión del Palace ha sido considerado siempre como el hotel más selecto, prestigioso y elegante de Madrid, estando considerado dentro de los 10 hoteles más lujosos del mundo. En él se han organizado importantes reuniones empresariales y políticas siendo, sin duda alguna, las más destacadas de Madrid. En este momento pertenece a la cadena Orient Express Hotels.

El Ritz está situado en la Plaza de la Lealtad muy cerca de la Bolsa madrileña, al lado del Museo del Prado y en frente del Hotel Palace y del Museo Thyssen Bornemisza. Fue inaugurado el 2 de octubre de 1910 por Don Alfonso XIII y por el entonces alcalde de Madrid, Francos Rodriguez. A título anecdótico, cabe resaltar que, a pesar de contar con el beneplácito e impulso del rey, hubo un destacado político, Don Francisco Largo Caballero, que se opuso a su construcción por sobrepasar la altura contemplada en la ordenanza de Madrid. El edificio fue proyectado en 1908 por el arquitecto francés Charles Frédéric Mewes y construido en el periodo (1908-1910) bajo la dirección del español Luis de Landecho.

Como anécdota a destacar cabría reseñar que durante la Guerra Civil Española fue utilizado como banco de sangre. El anarquista Buenaventura Durruti murió en el Ritz el 20 de noviembre de 1936 de las resultas de un balazo recibido en la batalla celebrada días antes en la Ciudad Universitaria. A partir de los cuarenta los huéspedes más relevantes fuero el Conde Ciano, el Mariscal Pétain y Heinrich Himmler. Ya en los años 50 estuvo en el hotel el Dr. Fleming. También se alojaron en el Ritz personajes como Ernest Hemingway,  Gracia de Mónaco y Rainiero, Ava Gardner, Michelle Pfeiffer, Madonna y Duran Duran, entre otros muchos. Durante años el Ritz fue conservador e incluso quisquilloso a la hora de admitir a determinados huéspedes; baste recordar que en principio fue rechazado el actor James Stewart que finalmente fue aceptado cuando alegó su credencial de que era coronel del ejército de los Estados Unidos.

En suma, elegancia, glamour, distinción, buen gusto, selectividad, prestigio, calidad y fama fueron características constantes del hotel más conocido y admirado de Madrid.


A la hora de hablar del Hotel Ritz viene a cuento lo necesario que es contar con unas reglas del juego y unas normas de comportamiento en cualquier organización. Especialmente importante es disponer de unas normas que regulen la actuación de un centro TIC. Sin la existencia de dichas normas se correrá el riesgo de caer en el caos y de practicar comportamientos muy distintos por parte de los diferentes profesionales encargados de los distintos proyectos a desarrollar por la organización.

Cuestiones como el establecimiento de prioridades de los distintos trabajos demandados, las relaciones con los usuarios y entre los técnicos de desarrollo, de producción y sistemas, la realización de copias de seguridad, el establecimiento de premios y sanciones, la regulación de permisos y vacaciones, las formas de selección y ascenso, la metodología de trabajo, las pruebas previas a la puesta en producción, la regulación de la formación y el reciclaje y otros muchos más asuntos son fundamentales para evitar la arbitrariedad a la hora de gerenciar un centro tan vital para cualquier organización.

Es de admirar el comportamiento del Ritz en que si la norma prohibía alojar a un determinado cliente por importante que fuera o expulsar a otro, también importante, por saltarse unas normas de convivencia, se era implacable. De la misma forma, en un centro de tecnologías de la información las normas y los procedimientos deben cumplirse implacablemente para que todo funcione de forma sistemática y perfecta. No hacerlo es promover la arbitrariedad lo que provocará inevitablemente la injusticia y el desorden.

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