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Comentarios TIC diarios sobre monumentos históricos extraídos
de la Agenda DINTEL 2014
de Pedro Maestre Yenes, editada por Fundación DINTEL

BBVA de las Tablas. Madrid. EspañaCon diseño de los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron - autores del famoso estadio olímpico de Pekín, conocido como el Nido de Pájaro -, en el barrio de Las Tablas, al costado mismo de la A1, se está construyendo un enorme complejo arquitectónico en el que destaca una torre de forma elíptica de 93 metros de altura a la que se la conoce ya como La Vela. El Burj Al Arab hotel de Dubai es uno de los que nos recuerda también la forma de vela.

Llama poderosamente la atención esa forma elíptica de la construcción principal, lo que le dará al edificio una impronta característica y le hará famoso en Madrid, en España y en Europa. Su situación privilegiada le hará aún más conocido pensando en los muchos miles de automovilistas que a diario recorren la autopista A1 de Burgos. No es habitual encontrar en Madrid - ni en casi ninguna ciudad del mundo - edificios con formas curvas. En general, con mayor o menor acierto, todos suelen estar diseñados sobre la base de líneas rectas. Durante muchos años, la recta ha sido el elemento fundamental en la construcción de los modernos edificios de gran altura. Seguramente los perfectos diseños de los rascacielos de Mies van der Rohe, como el nunca superado Seagram de Nueva York, influyeron en la adopción de las líneas rectas de todos los rascacielos del mundo.

La forma dada por los famosos citados arquitectos al edificio principal del BBVA de las Tablas, supone un desafío singular sobre el que hay que preguntarse si su éxito es una simple llamada de atención o si esa llamativa forma tendrá un recorrido mayor y la apertura a un nuevo estilo capaz de introducir variedad en las nuevas ciudades como Madrid. Habrá que esperar para ver si sólo es algo efímero o es algo que inicia una nueva tendencia.


En el diseño de cualquier constructo conviene ser muy prudente a la hora llevarlo adelante. Las novedades - y más si son estridentes -, salvo que el autor sea genial y se encuentre en un momento brillante de creatividad, suelen conducir al fracaso más estrepitoso. La prudencia suele ser muy buena consejera en el momento de diseñar cualquier producto; no tenerlo en cuenta suele ser fuente de graves errores.

El promotor de constructos atípicos debe ser plenamente consciente del riesgo que corre ante diseños que van contra lo que suelen ser habitual. Ignorarlo es estar avocado a encontrarse con sorpresas que, tal vez, no hubieran querido encontrar.

Ministerio de Sanidad. Madrid. EspañaSituado en el Paseo del Prado, en el número 18, enfrente del Museo del Prado, el Ministerio de Sanidad de España es un impresionante edificio con un diseño minimalista aunque cuando fue diseñado nadie hablaba de ese adjetivo para referirse a un edificio. Si por minimalismo entendemos simplicidad y repetición de elementos no hay duda de que el Ministerio de Sanidad cumple con el requisito de ser minimalista.

Es un edificio que tiene el pesado lastre de haber sido construido para sede de los sindicatos verticales franquistas. Los prejuicios han hecho que, en no pocas ocasiones, obras de muy alto interés sean ignoradas e incluso despreciadas por tener un pecado de origen.

Hay que superar los prejuicios y juzgar un constructo por su valor real sin dejarse dominar por opiniones ideologizadas. Por ello hay que romper una lanza en favor de este magnífico edificio que si hubiera sido construido en la época de la República para albergar pinturas del Museo del Prado, no me cabe la menor duda de que tendría infinitos exegetas sin pararse a pensar en el valor real del edificio.

Los Nuevos Ministerios - un magnífico edificio - tiene prestigio no sólo por su calidad indiscutible sino porque fue diseñado por Secundino Zuazo durante la II República. También el Ministerio de Sanidad tiene un indudable valor arquitectónico que le debe ser reconocido ocupando un lugar destacado en la arquitectura madrileña de los inicios de la segunda mitad del siglo XX.

El edificio fue proyectado en 1949 por por Francisco de Asís Cabrero y Rafael de Aburto Renovales, y se construyó en los años 1950 y 1955. Asís Cabrero fue nieto del ingeniero de caminos Leonardo Torres Quevedo y autor de otras obras tan importantes como el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Se cuenta que en una visita de Walter Gropius a Madrid, visitando el Palacio de Oriente, le llamó la atención desde lo lejos el citado pabellón y quiso acudir a visitarlo en directo; algo le vería. Asís, junto a su compañero Aburto dieron un gran impulso a la moderna arquitectura de los oscuros años del franquismo.


La búsqueda de la objetividad es uno de los fines que cualquier profesional debe siempre perseguir con ahínco. A la hora de emitir juicios es fundamental ser capaz de desprenderse de prejuicios que sin duda lastrarán negativamente cualquier juicio de valor que pudiera hacerse. La independencia de criterio tendría que estar siempre presente a la hora de emitir opiniones.

Los constructos, sean estos de la naturaleza que sean, deben valorarse por su calidad intrínseca sin dejarse orientar por otras connotaciones sean estas del tipo que sean. Si a la hora de valorar las Pirámides de Giza entrásemos a examinar el hecho de que fueron construidas por miles de esclavos, llegaríamos a emitir una opinión negativa de ellas cuando su valor artístico está ahí con independencia de otras consideraciones.

Juzgar el Escorial pensando en que fue promovido por Felipe II, un rey déspota y odiado por media Europa, nos llevaría a emitir juicios desacertados. La mayoría de las grandes edificaciones del mundo han sido llevadas a cabo con sufrimiento de muchos trabajadores y a impulsos, en la mayoría de los casos, de déspotas o tiranos ávidos de dejar una huella indeleble en la historia. Confundir al promotor con su obra es un grave error que nos podría llevar a descalificar constructos de inestimable valor.

 

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